MAGALI COMAI

Publicado el 18 de noviembre de 2015

(Q.E.P.D.).- Hoy se cumple un año de tu partida anticipada. Yo era uno de los primeros de la fila que te precedía. Te me adelantaste. No hubo lógica. Cuando pienso, sueño, veo una imagen de mis padres, mis abuelos, siento una gran alegría. Recuerdo cada paso de mi vida con ellos y eso me hace feliz. En tu caso, si te sueño, veo una foto, me hablan de vos, veo por la calle una persona parecida, me causa una profunda tristeza. Quisiera que los sueños, imágenes, fueran placenteros, pero no lo son. No puedo comprender porque el destino tuvo ese desatino. Cada recuerdo tuyo es un martirio. Utilizo la meditación, para tratar de entender. Pienso en los santuarios de diferentes religiones que pude conocer. Las respeto a todas. No soy un devoto, pero sé que desde el mejor de los templos, hasta la más humilde de las capillas, en el silencio, me ayudan a meditar. No da resultado. Hubiera querido que todo lo que conseguiste en vida con honestidad y sacrificio hubieras podido disfrutarlo. Tu casa, el auto nuevo. Tenías decidido ampliar tu casa. Tenías el proyecto, el dinero ahorrado necesario para la construcción, las ganas de hacerlo. Me consultabas todo, me hacías sentir importante, me sentía orgulloso. Estabas hermosa. Habías programado un viaje con Glenda, Graciela y yo a la senda del peregrino en España. Se truncó tu vida muy pronto. ¿Porqué? Todos los que te queríamos, no podemos olvidar esa alegría contagiosa que irradiabas. Todo el que te conocía se hechizaba con tu presencia. Todos los que te queríamos no podemos entender el no tenerte más. Es imposible olvidar tu sonrisa. Me llamabas siempre Fader. Ese trato cariñoso no lo podré reemplazar. Tu lugar en mi mesa, no se puede ocupar. Quizás por respeto, quizás esperando un milagro, quizás al estar la silla vacía, me hace la ilusión que nos estás acompañando. No se podrá reemplazar el amor que le brindabas a tus sobrinos Olivia, Felipe, Violeta, Francesca. Todos los que te queríamos mucho, familiares, amigos, compañeros del Banco Río, y todos aquellos que tienen un sentimiento y un pensamiento parecido al mío, hubiéramos querido tener un lugar donde poder depositarte una flor o tener un momento de recordación. No fue posible. Este viejo fader en el ocaso de su vida no tiene respuesta a este ingratitud de la vida. Este viejo fader estará siempre con vos. Este viejo fader no vislumbra un consuelo. Maga, Magalí, Maguita querida, como más te guste que te llamen, donde quiera que estés, te mando un beso. Papá.